Cambiar Para Mejorar

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Yo enfrento un dilema cada vez que recibo algún mensaje diciéndome que actualice el sistema de operación o aplicaciones de mi laptop o teléfono. Después de hacer la actualización, en ocasiones me frustro por los irreconocibles iconos y botones que se han movido.  Sin embargo, si ignoro la actualización, puedo perderme de parches de seguridad importantes diseñados para mantener mi dispositivo seguro, y conseguir que funcione más eficientemente.

Hablando de tecnología, una visita a Facebook me lleva a grupos en los que alguno de mis amigos de mediana edad y otros mayores reniegan de cómo las cosas ya no son como antes (Si, usamos la internet para quejarnos de los cambios de la sociedad). En un grupo sobre la ciudad de la infancia, leo sobre personas que insisten en que las características únicas de la comunidad están desapareciendo a causa de la expansión urbana, como las cadenas de tiendas y restaurantes. Al explorar grupos de entretenimiento, escucho música de los 1980 y 90, y luego leo acerca de personas con los mismos pensamientos quejarse por la música claramente inferior de nuestros días. Después entro a la página de Facebook sobre el crecimiento de la denominación, y leo sobre personas que preguntan en dónde quedaron sus himnos favoritos, y por qué los sermones ya no son tan poderosos como los que recuerdan de sus días de juventud.

Claro que nadie me está obligando a leer estos comentarios sobre los ‘viejos tiempos”. He ingresado en estos grupos porque disfruto de la nostalgia. Con todo, debo de enfrentar el hecho de que el mundo va a cambiar, me guste o no, y el cambio puede ser positivo.

Lo mismo sucede con las iglesias, las cuales –sin abandonar su misión— deben evaluar y reajustar sus esfuerzos para alcanzar almas para Jesucristo. Para decirlo con las palabras del Plan de Multiplicación de la Iglesia Metodista Libre: “La recalibración es la difícil maduración de la iglesia que acelera su efectividad o descubre su inefectividad y resulta en el cambio necesario para guiar efectivamente en un ministerio efectivo, centrado en Cristo, que impacte la comunidad, y enfocado en el reino”.

La necesidad de la recalibración también se aplica a esta revista, la cual tiene una historia que se remonta a 1868. Como editor, ocasionalmente he publicado artículos de las revistas de épocas pasadas que transmiten verdades aún con relevancia para los lectores de nuestros días. Sin embargo, no todos los artículos resisten la prueba del tiempo. En 1917, esta revista publicó un artículo que condenaba fuertemente el uso de exclamaciones como: ‘caramba’, ‘estoy hasta la coronilla’, ‘por el amor de Dios’, ‘chicos’, ‘niños’, ‘loco’, y otras. Algunas son demasiado vulgares como para mencionarlas. Cien años después, este artículo sirve como una lectura involuntariamente humorística, pero nos parece un caso que causaba una indignación demasiado exagerada.

Los artículos de esta revista deben ser relevantes para los lectores modernos. Lo mismo sucede con el diseño de la revista, mismo que ha cambiado dramáticamente con el transcurso de los años. Mis colegas y yo esperamos ser parte del liderazgo y seguir el cambio en la iglesia. El próximo mes cambiaremos de nuevo el diseño y expandiremos la perspectiva para una mayor cobertura de la iglesia global. Esperamos que se mantengan con nosotros en los cambios, e inviten a otras personas a leer Luz y Vida, impresa o en línea. Tal vez hasta publiquen sobre nosotros en Facebook.

Jeff Finley ha servido como el editor gerente de Luz y Vida desde 2011. Anteriormente trabajó como reportero y editor de Sun-Times Media. Él es un voluntario en varios ministerios de la Iglesia Metodista Libre Juan Wesley en Indianápolis.

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