Manteniendo el Paso con el Pasado

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Siempre que hablamos sobre encabezar un cambio, o de facilitar las cosas para propiciar un cambio, las cualidades que vienen a nuestra mente incluyen la innovación, la apertura a nuevas ideas, el pensamiento estratégico, visión, y la capacidad de ver lo que otros no ven. Estas cualidades están a la espera porque tienen que ver con el cambio en sí. Incluso, pueden ser la parte dominante de esta edición de Revista Luz y Vida (mientras escribo, aun no estoy enterado de los demás artículos de esta edición).

Al liderar un cambio, asumimos que se entiende la cultura y se ve la manera en que está cambiando,  y cómo responder mejor. Entender a las personas, la cultura, las necesidades futuras y tener visión son características indispensables.

Todo eso es bueno, e incluso necesario. Pero creo que el mejor punto de partida para encabezar un cambio es el de comprender algunas cosas del pasado—las necesidades básicas de la humanidad, los errores comunes del pasado, y los principios detrás del éxito que han trascendido a la siempre tentadora arrogancia de la cultura actual, y la tendencia de personas de todas las razas y opiniones seculares. Pensar primero en el presente y el futuro no siempre conduce a cambios significativos. Mirar hacia atrás con una visión del futuro generalmente produce los mejores resultados. La verdad no se somete al tiempo. La verdad que podemos entender está en el pasado. La verdad no se somete al tiempo. La verdad que podemos ver está en el pasado. Si no se somete al tiempo, luego, entender las verdades visibles y conspicuas nos ayudará a entender su aplicación en el futuro.

Comenzar con un pensamiento futurista e ideales visionarios, a menudo nos conduce a atacar síntomas sin enfrentar el núcleo de los problemas de la humanidad. El camino al fracaso está pavimentado con las visiones de pensadores creativos que conocen el presente y predicen adecuadamente el futuro, pero fallan en algún punto en entender las verdades esenciales, las necesidades principales de la humanidad, el poder de la condición humana, o el poder superior de Dios. Los que han fallado en entender la verdad—desnuda, esencial y trascendente, pueden haber llevado al cambio, pero no al cambio que perdura.

Juan Wesley fue un innovador creativo. Algunos le atribuyen a él la terapia de shock. Su innovación en la reforma carcelaria y el cuidado de las familias de los prisioneros fue creativa, y sirvió como un modelo para gran parte de las reformas de las prisiones de hoy. Él descubrió cómo producir literatura accesible y de bajo costo que sirvió para incrementar al alfabetismo en Inglaterra. Influyó en aquellos que abolieron la esclavitud, legalizada y patrocinada por el estado en Inglaterra. Causó un impacto en el cambio de la arquitectura de las iglesias, lo cual condujo a los salones de adoración, sin forma de templos. Estimuló a los pastores de nuevas iglesias a innovar e intentar cosas nuevas. Él tuvo la visión del poder del discipulado por medio de grupos pequeños que sigue impactando el concepto que tiene la iglesia del día de hoy sobre el discipulado. Y la lista sigue, y sigue.

Ninguno de los cambios creativos que él desarrolló fue alguno de sus puntos focales en el principio. De hecho, esas innovaciones no fueron un énfasis en el ministerio de Wesley. La mayor parte de ellas no aparecen en sus memorias, en las que escribió prolíficamente sobre lo que él consideraba los temas más importantes. Estaba comprometido tenazmente a enseñar el amor de Dios cuya mejor expresión era por medio de una vida santa y de amor. El amor de Dios y el arraigado entendimiento de la condición humana que Wesley adquirió por medio de la Biblia, de los padres de la iglesia primitiva, y de los reformadores, sirvió como fundamento de lo que la innovación y la visión creativa llegaron a ser un resultado natural.

Con frecuencia hablamos de la necesidad de mantener el paso a la par de los tiempos—queriendo decir, de los tiempos actuales. En realidad, necesitamos mantener el paso con los tiempos pasados (las partes mejores de lo pasado). El viejo adagio: “El que no aprende de sus errores del pasado está condenado a repetirlos” debería incluir la idea complementaria de que “aquellos que se olviden de los buenos logros del pasado están condenados a pensar que sus propios logros son superiores a los de los demás”. Los peligros de ignorar las fallas y éxitos del pasado son: la arrogancia, la ignorancia y la cortedad de vista.

Los verdaderos agentes del cambio que yo puedo ver en el día de hoy, son personas que como Wesley, se sienten tan abrumados por el amor de Dios, conscientes de las verdades eternas, que reconocen la falsedad de la humanidad, y deseosos de amar a las personas en el nombre de Jesús, que ellos entienden la necesidad, y buscan maneras creativas para satisfacerla.

Salomón sabía que no hay nada nuevo bajo el sol. Moisés le recordó al pueblo que nunca olvidaran la bondad de Dios hacia ellos. David, humildemente conocía su lugar en la historia. Jesús conocía el mensaje de los profetas acerca de Él, y se fortaleció en Su Padre.

Los líderes que han aprendido a mantener el paso con el pasado tienen la asombrosa habilidad de influenciar a volver la cabeza, de cambios futuros. Y es el cambio el que perdura.

El Obispo Matthew Thomas ha sido parte activa de la Iglesia Metodista Libre desde 1979. Sus roles de ministerio incluyen servir como pastor, plantador de iglesias, misionero y superintendente.

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