El Amor Impredecible de Jesús

New York City, October 2015, Manhattan
New York City, October 2015, Manhattan

Me imagino que la mayoría de la gente que lee esto, sabe que el amor emana de la vida y las enseñanzas de Jesús. Es la razón por la que Él vino (Juan 3:16), es el núcleo de Sus mandamientos (Mateo 22: 37-39), es Su característica esencial y motivadora (Juan 15: 9-13) y es la característica esencial que Él nos transmitió para vivir (Juan 13: 34-35). Así que lo entendemos. Jesús amó, es amor y transmite Su amor.

La confusión que cualquiera pueda tener con el amor, como Jesús lo expresó, rara vez o nunca está en la palabra “amor” o en la habilidad de Jesús para vivirlo. La confusión está en entender cómo se ve el amor en su totalidad cuando Jesús lo vivió en las Escrituras y en cómo es vivido ahora por Su Espíritu.

Es fácil entender el amor cuando lo vemos en forma de sentimiento o sacrificio. Jesús es famoso por amarnos en ambas formas: hasta conmover nuestro corazón (sentimiento) e inspirarnos a la devoción (sacrificio). Él era conocido por una actitud entrañable a los humildes y necesitados, así como por su sacrificio en la cruz. El dio la bienvenida a los niños cuando otros lo prohibieron. Él sanó a los cojos, ciegos e inmundos cuando otros los rechazaron. Habló amablemente a una mujer que por años había tenido flujo de sangre y por su impureza también se avergonzaba. Fue gentil con la mujer que lo ungió y con María y Marta en la pérdida de su hermano. Él Lloró ante la noticia de la muerte de su amigo. Estas son demostraciones de philos (amor basado en el afecto).

Luego hay un amor agape (amor sacrificial). Él se sacrificó y ayunó durante 40 días en una profunda relación con el Espíritu. Se negó a aceptar la alabanza que se le debía y la cambió por una constante reprensión y ridículo. Él fue golpeado, crucificado y luego murió por amor a nosotros. Él proféticamente lo sostuvo como el estándar de oro del amor a Sus discípulos (Juan 15:13). El amor de Jesús, de esta manera, era ciertamente altruista y basado en algo mucho más grande que el amor emocional. Fue un sacrificio.

Mi curiosidad no es sobre el amor expresado a través del sentimiento y el sacrificio. Se trata más de cómo Jesús se relaciona con la gente, a veces sin encajar perfectamente en cualquiera de esas categorías. Su amor toma forma impredecible y a veces desconcertante. Por ejemplo, es difícil traducir los siete ayes de Mateo 23 en expresiones de amor sentimentales o de sacrificio. Pero sabemos que Jesús ama al pecador e incluso a los arrogantes. Su amor también es difícil de reconocer en Lucas 12, donde Él ofrece algunas advertencias y declaraciones más severas sobre el pecado que es difícil de perdonar. No hay ningún sentimiento cálido o sacrificio expresado cuando Él volcó las mesas de la gente que vendía sus mercancías en el templo. No es particularmente sacrificial cuando advirtió al joven rico y reprendió o desafió a Nicodemo por no saber y hacer más de lo que sabían o hacían.

Aun así, creo que Jesús es amor. Creo que El hizo y dijo esas cosas por amor. Cuando le dijo al cojo, a quien había sanado, que “dejara de pecar o algo peor le podía ocurrir” (Juan 5:14), había amor en la advertencia. Del mismo modo, creo que Jesús ya le había demostrado amor a la mujer atrapada en adulterio (Juan 8: 1-10) por Su bondadosa liberación y cuando le dijo: “No peques más” (Juan 8:11). De hecho, hay muchos casos en los que Jesús sonó duro o casi acusatorio con las personas, como cuando habló con la mujer Sirofenicia (Marcos 7: 24-30) con quien pareció despectivo, que simplemente quería que su hija se curara. Había un fuerte olor a amor cuando Jesús reprendió a Pedro varias veces-una vez comparándolo con Satanás (Mateo 16), otro preguntando si no tenía fe (Marcos 4) y otra vez le preguntó si simplemente era incapaz de permanecer despierto por un amigo en un momento de crisis (Mateo 26).

Todo lo que uno tiene que hacer, en cada uno de estos casos, es ver que Jesús hizo o dijo algo maravilloso, útil o instructivo en cada uno de estos desconcertantes comentarios. Tenemos buenas razones para creer que Nicodemo terminó como un creyente. La mujer sorprendida en adulterio fue perdonada y rescatada. El hombre que se sentó junto al estanque estaba curado y cambiado para siempre. La hija de la mujer sirofenicia fue liberada y Pedro se convirtió en uno de los apóstoles, seleccionados por la mano de Jesús, llenos del Espíritu, que condujeron a la iglesia desde Pentecostés hacia adelante.

Jesús ama en todo momento. A veces, Su amor captura nuestros corazones, a veces su amor nos lleva por el camino duro, en otras ocasiones, su amor nos desafía a más y mejor. Su amor siempre es precisamente lo que se necesita.

El Obispo Matthew Thomas ha sido miembro activo de la Iglesia Metodista Libre desde 1979. Sus diferentes ministerios incluyen: servir como pastor, plantador de Iglesias, misionero y superintendente.

 

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