Amar sin que Nada más Importe

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¿Alguna vez has lamentado saber que un amigo de mucho tiempo se ha ido de tu iglesia? Pongámoslo más difícil ¿Te parece que tu amigo tiene dudas sobre de lo que él o ella solía creer acerca de Dios, la Biblia, Jesucristo, la iglesia y la fe cristiana?

Si así es, ¿Cuál fue tu reacción?

Esa es una pregunta difícil de contestar; ¿No crees?

A través de los años, después de haber cometido todos los errores del libro. He descubierto y disfrutado usar 10 contraintuitivos pero poderosos pasos… con resultados asombrosos, bendecidos por Dios. Así ha sucedido con cada uno de los miembros de mi familia inmediata. Así ha sucedido con muchos de los miembros de mi iglesia. Oro para que esa sea tu experiencia, también.

Primero, ama a tu amigo incondicionalmente.

Segundo, invita a tu amigo o amiga a contar su historia. Cuando lo haga, escucha solamente. No hagas preguntas. No interrumpas para nada, excepto para mostrar rápidamente que estás escuchando activamente.

Tercero, no te muestres sorprendido. A decir verdad, todos hemos quebrantado los diez mandamientos, al menos en nuestros corazones. La confesión es buena para el alma, así que deja a tu amigo hablar. No reacciones a nada de lo que él o ella diga, no importa que tan terrible o irritante suene. Tu amigo no está irritado contigo, aunque así lo parezca.

Cuarto, después de que tu amigo haya dejado de hablar, quédate callado. Sigue escuchando. Al estar atendiendo ciertos negocios en Orlando, me encontré con un hombre llamado Leonard quien me abrió su corazón. No dije una palabra. Sólo seguí escuchándolo con atención. Cuando terminó. Seguí observando el enojo de Leonard, sus ojos se veían profundamente heridos pero no dije nada. Después de un minuto, con profunda tristeza, dijo: “Todo lo que necesitaba era esperanza y gracia.” Qué lamento tan profundamente inquietante. Aún si hubiera empezado a hablar, nunca podría haber escuchado lo que él necesitaba.

Quinto, luego de que tu amigo te haya dicho lo que él o ella necesita, sigue sin decir nada. Después de que Leonard me dijo: “Todo lo que necesitaba era esperanza y gracia,” permanecí quieto por otro minuto. Dejé que fueran mis ojos los que hablaran. Sus ojos y expresión facial comenzaron a suavizarse y a cambiar. Sólo el amor de Dios pudo hacerlo. Entonces Leonard me dijo, “Y al escuchar mi historia, tú me has prodigado las dos”.

Sexto, no importa lo que hagas, no prometas que vas a suplir las necesidades de tu amigo.  Frecuentemente ellos quieren escuchar una respuesta a su pregunta incendiaria: “¿Por qué?” Tú no lo sabes. Ni siquiera trates de adivinar. La especulación sólo echará a perder tu credibilidad.

Séptimo, si tú y tu amigo tienen un amigo mutuo con una fuerte fe en Jesucristo, explora la posibilidad de invitar ese amigo a reunirse con ustedes en algún momento en el futuro. Si tu amigo o amiga puede compartir su historia con una segunda persona, con frecuencia será muy útil. Ese amigo mutuo puede ser un pastor, un profesor, un psicólogo u otro líder cristiano de respeto. O ese amigo mutuo puede ser un individuo “ordinario” pero sabio en quien ambos pueden confiar.

Octavo, pregúntale a tu amigo si puedes orar por él o ella. Si están de acuerdo, ora en ese momento. Luego recuérdale a tu amigo de tiempo en tiempo que sigues orando por él o ella. La oración invita a Jesús a regresar a la fotografía.

Noveno, en el tiempo adecuado, invita a tu amigo a leer la biblia contigo. Lean juntos uno de los cuatro evangelios. Mientras leen, ora para que tu amigo se enamore de Jesús de nuevo.

Finalmente, mantente en contacto con tu amigo sin importar nada. Su amistad no puede ser condicionada en si tu amigo regresa o no a la fe en Jesucristo. Eso corresponde a él, no a ti. Quizá tengas que aguantar años antes de que tu amigo vuelva a aceptar la fe. No hay problema.

Nunca retires tu Amistad. Es verdad, algunos se alejarán. Pero que nunca se diga que tú fuiste el que se alejó.

David Sanford es un autor ganador de premios, editor y orador. Su más reciente libro es “Loving Your Neighbor: Surprise! It’s Not What You Think (Ama a tu Prójimo: ¡Sorpresa! No es lo que tú crees)”.

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