Cuidando Intencionalmente tu Alma

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Se suponía que debía conseguir manzanas en la tienda y regresar a casa. El exhibidor estaba vacío. Al igual que mi alma. Comprar manzanas fue una excusa para huir.

En ese momento, la depresión tenía tal control sobre mí que sentía que mi vida se había detenido. Comenzó en casa, el ocaso atrapó mi atención. Di una vuelta en mi auto a través del campo y estuve manejando. A millas de mi casa, me estacioné en un campo, observando el cielo color azul con rosa cálido. La hierba alta se mecía con la suave brisa. Un par de gansos volaron a un lado de mi ventanilla. Regresé al ocaso, que se extendía ante mí como una pantalla de cine. Miré como si Dios dibujara el paraíso en el cielo. Permití que el silencio me envolviera. Mi mano alcanzó mi Biblia, y aunque yo no lo recomiendo, la abrí al azar. Oré en susurros, derramé lágrimas, eché un vistazo a las páginas. En aquellos momentos sagrados, Dios me habló muy claramente, marcando puntualmente los asuntos que estaban vaciando mi alma.

Lo que acabo de describir fue un acto no intencional de cuidado del alma. Arreglamos nuestra casa, ejercitamos nuestro cuerpo y damos mantenimiento a nuestro vehículo. ¿Por qué cuidamos de todo lo demás antes de cuidar de nuestra alma? Descuidamos nuestra necesidad más profunda y entonces nos preguntamos por qué nos falta gozo y propósito para nuestra vida. Como un Padre bueno, Dios incluyó útiles conocimientos en Su Palabra para ayudarnos a cuidar de nuestras almas.

Nuestras almas necesitan descanso.

Jesús dijo, “Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso. Carguen con mi yugo y aprendan de mí, pues yo soy apacible y humilde de corazón, y encontrarán descanso para su alma. Porque mi yugo es suave y mi carga es liviana” (Mateo 11:28-30). Los agricultores solían usar un madero llamado yugo entre sus bueyes para que la yunta compartiera la carga del trabajo. Lo cual es una imagen de Jesús, el Rey del mundo, caminando a nuestro lado.

Nuestras almas necesitan redireccionarse

En Salmos 43:5, leemos, ¿Por qué te abates, oh alma mía, Y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío” (RVR1960).

En nuestra cultura, premiamos la honestidad. Es útil entender que no es deshonesto redirigir nuestra alma a Dios. Incluso Jesús luchó con Su naturaleza humana. En el Jardín de Getsemaní, dijo, “Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya” (Lucas 22:42, RVR1960).

Nuestras almas necesitan una relación de amor con Dios.

La mayoría de nosotros sabemos que la Biblia dice que amemos a Dios con toda nuestra alma (Deuteronomio 6:5; Lucas 10:27). Dios no nos pide que le amemos con la parte más profunda de quien somos, sin antes amarnos con la parte más profunda de quien Él es.

En la tradición Metodista Libre, el Pacto de Servicio de John Wesley implica que la naturaleza de nuestra relación con Dios es similar a un matrimonio. En “The Pursuit of God (La Búsqueda de Dios)”, A. W. Tozer describió a Dios como “enormemente maravilloso, tan total y completamente divino” que Dios conoció y desbordó “las necesidades más profundas” de Tozer “naturaleza total, misteriosa y profunda como es esa naturaleza”.

Pablo lo describió de manera similar cuando dijo, en Filipenses 4:12-13, “Sé lo que es vivir en la pobreza, y lo que es vivir en la abundancia. He aprendido a vivir en todas y cada una de las circunstancias, tanto a quedar saciado como a pasar hambre, a tener de sobra como a sufrir escasez. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”.

Creo que Pablo definió lo que significa tener una alma saludable con estas palabras, “completos con toda la plenitud de la vida y el poder que proviene de Dios” (Efesios 3:19 NTV), o lo que Jesús quiere decir en Juan 10:10 cuando dice, “Yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia”.

Se necesita alguna intencionalidad para cuidar de nuestra alma. Creo que es por eso que mi pastor, Glen Teal, cree en crear eventos de Cuidado del Alma para la Iglesia Metodista Libre de Davison (Michigan). Dice que es importante “recordar que eres responsable de ocuparte de tu alma —  nadie más. Así que toma tu calendario y aparta al menos medio día de soledad y silencio cada trimestre. Sal a un parque, centro natural o casa de retiro donde puedas disminuir tu ritmo, respirar profundamente y escuchar la aún muy suave voz de Dios.

 Tammy Bovee es graduada de la Universidad Spring Arbor, compositora de canciones y autora cuyos escritos han aparecido en Guideposts y otras publicaciones.

Puntos a Considerar

  1. ¿Cómo cuidas de las cosas que valoras?
  2. ¿Qué significa reorientar en torno al cuidado de tu alma?
  3. ¿Cómo puede ser diferente la vida si comienzas a practicar el cuidado del alma de manera regular?

 

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