¿Me Quedo o me Voy?

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Hace una década, mi esposa y yo recibimos una carta de una mujer que conocíamos a través de nuestra iglesia local. En su carta, la mujer decía que ella estaba dirigiéndose a otros miembros de la iglesia para informarles que Dios le había dicho que dejara de asistir a la iglesia y adorara sólo en su casa. Ella creía que una persona podía ser un seguidor comprometido de Jesucristo sin asistir a los servicios religiosos. (No estoy seguro de su actual manera de pensar, pero ella reanudó su asistencia a la iglesia varios años después de haber enviado la carta).

Si bien no puede decirse que fue una revelación divina, muchas personas no ven ninguna conexión entre la fe y la asistencia a la iglesia. Pensemos en el popular autor Donald Miller, a quien empecé a leer después de que le oí disertar en una iglesia. Quedé impresionado cuando leí un blog en el que revelaba que no asiste a la iglesia de forma regular porque “no aprendo mucho acerca de Dios mientras escucho un sermón, y no me conecto con Él cantándole canciones”. En una publicación posterior, Miller agregó que “la mayor parte de los líderes cristianos influyentes que conozco (que no son pastores), no asisten a la iglesia”.

Miller no es el único escritor que defiende la fe sin iglesia.

Mientras escucho de vez en vez “A Prairie Home Companion” de Garrison Keillor en la radio, o mientras leo sus columnas en el periódico, he disfrutado de sus observaciones sobre la cultura de la iglesia y las diferencias entre las denominaciones. Aunque no siempre estoy de acuerdo con él, aprecio su voz como un miembro de los medios de comunicación que asiste a la iglesia. Una de sus últimas columnas contenía buenas ideas acerca de los valores que difieren entre “los evangélicos que me criaron” y los “cristianos Rolex” que predican un evangelio de prosperidad, pero luego Keillor añade: “Dios habla en medio del silencio. Por esa razón, algunos de mis amigos prefieren un paseo por el bosque a un lugar en las bancas. Bien por ellos. ´Entrad en el bosque con acción de gracias y en el pasto con la alabanza´”.

Una gran cantidad de personas que se identifican a sí mismos como cristianos parecen estar optando por no asistir a los servicios de la iglesia. Las encuestas reportan que 75 por ciento de los estadounidenses se identifican como cristianos (fmchr.ch/gallupp), pero sólo el 37 por ciento dicen que van a la iglesia al menos una vez a la semana (fmchr.ch/pewllm). Algunos investigadores afirman que, a pesar de lo que la gente dice a los encuestadores, en realidad sólo el 18 por ciento de los estadounidenses van a la iglesia cada semana (fmchr.ch/chattend). Esto no es sólo un problema de los Estados Unidos. La Iglesia de Inglaterra informó a principios de este año que la asistencia se ha reducido a un mínimo histórico (fmchr.ch/coeca).

Tal vez las citas de Miller y Keillor te resuenan en los oídos. Tal vez asistes a la iglesia con menos frecuencia que en el pasado o has dejado de asistir por completo. Es posible que hayas dejado la iglesia por las personas hipócritas o dadas a juzgar que participan regularmente en la iglesia local. Si nada de esto te suena a verdad, sigue leyendo para conocer diferentes puntos de vista acerca de por qué es importante la iglesia local.

Posiblemente asistes fielmente a una iglesia local y pasas gran parte de su tiempo sirviendo en sus ministerios. No tires esta revista. Compártela con un amigo, vecino o familiar que no asiste a la iglesia.

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