Invitación y Respuesta

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No soy un entrometido en las bodas. Cuando me enteré por miembros de mi familia que estaban planeando asistir a una boda de otro de mis parientes, les dije que no podía asistir porque no había recibido invitación.

De todas maneras no habría podido asistir. Yo vivía en la parte norte del Medio Oeste en ese tiempo, y la boda era en el Suroeste donde vivía el pariente en cuestión – un viaje costoso para un periodista con ingresos fijos. Aun así, pensé, “habría sido agradable que me invitaran”.

El día de la boda llegó, y yo abrí la puerta de entrada de mi casa y vi algo metido bajo el tapete. Lo recogí y, para mi sorpresa, descubrí la invitación a la boda en un sobre con sello postal de semanas atrás. Con frecuencia mis vecinos y yo recibíamos el correo de otros en nuestros buzones, y algún vecino debe haber recibido la invitación y tardó algunas semanas en entregarla. Era demasiado tarde para volar de un extremo al otro del país y asistir a la boda, pero al menos supe que había sido invitado.

Mientras escribía este artículo, un versículo familiar surgió en mi cabeza: “Mira que estoy a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré, y cenaré con él, y él conmigo.” (Apocalipsis 3:20). También pensé en la pintura de Warner Sallman “Cristo a la Puerta del Corazón” que muestra a Jesucristo tocando a una puerta sin cerradura. La razón es que cada persona debe invitar a Cristo a su corazón para que él entre. La invitación de Cristo no se perderá en el correo, y él se asegurará de venir si tú lo invitas.

De cualquier forma, deberíamos notar que Apocalipsis 3:20 no solo aplica a los individuos. El versículo está en una sección escrita “al ángel de la iglesia de Laodicea”. Las iglesias también deben invitar a Jesucristo a entrar y obrar.

El tema de esta edición, “Invitando a Dios a Obrar”, fue inspirado por dos frases en el “Plan de Multiplicación” de la Iglesia Metodista Libre de los  Estados Unidos, que puede descargarse desde fmchr.ch/fmmplan.

La primera frase es acerca de la recalibración o reajuste de la iglesia, el enfoque de la edición del mes pasado: “Inicie con iglesias y líderes dispuestos que tengan el deseo de invitar a la obra transformadora y vigorizante de Dios a pesar de los retos”. La segunda es acerca de la reproducción (plantación) de iglesias, que es el Enfoque del Mes de este número: “Debemos ayudar a los pastores e iglesias a entender cómo la plantación de iglesias va a levantar sus ministerios, expandir su visión e invitar al Espíritu Santo a crear una dependencia saludable para ellos”.

Dios no siempre obra en las maneras que esperamos o queremos. Consideremos la historia de la sección de Acción sobre una misión conectando más con su comunidad  a causa de un incendio en la casa del pastor. Aun así, la iglesia debería invitar a Dios a obrar, y debemos evitar la complacencia que provocó este mensaje a los miembros de la iglesia en Laodicea: “Por tanto, como no eres ni frío ni caliente, sino tibio, estoy por vomitarte de mi boca” (Apocalipsis 3:16).

Jeff Finley ha servido como el editor en jefe de Luz y Vida desde 2011. Trabajó previamente como reportero y editor para Sun-Times Media. Sirve como líder voluntario de jóvenes en la Iglesia Metodista Libre John Wesley.

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