Grados de Conexión

nov20173

Mi esposa y yo, Jen, acabamos de pasar un fin de semana en Smirna, Tennesí, mientras nos encontrábamos en el área de Nashville para una Conferencia. Fuimos bendecidos al adorar con los amables miembros de la Primera Iglesia Metodista Libre ahí, y también nos detuvimos en el estacionamiento de otra congregación de Smirna—Episcopal Todos Santos. Queríamos ver la iglesia que aparece en la película “Todos Santos”, que nos habla de la revitalización de la iglesia gracias a su conexión con refugiados del grupo étnico Karen, de Myanmar.

Jen y yo habíamos disfrutado viendo la película algunos meses antes, aunque el complot no pareció tan sorprendente para nosotros. La iglesia a la pertenecemos, la Iglesia Metodista Libre Juan Wesley, de Indianápolis, ha crecido en parte por la atracción de inmigrantes de Latinoamérica, Asia y África.

Eddie Savala-Lipule, nuestro pastor de jóvenes, creció en Kenia, una ocasión, en la iglesia, charló con Cedric Johnson, un cirujano jubilado. Al continuar con la conversación, descubrieron que uno de los antiguos médicos residentes de Johnson había operado al abuelo de Savala-Lipule en Kenia.

Mientras escribo, en mi mente resuena el canto “Es un pequeño mundo (Después de todo)”. Es posible que hayas escuchado “Seis grados de separación” –La idea de que todas las personas están conectadas con amigos de amigos o familiares. El escritor húngaro Frigyes Karinthy, según se dice, salió con este concepto en 1929—mucho antes que las redes sociales nos facilitaran el poder formar amistades internacionales.

Al conectarnos con personas alrededor del globo (ya sean inmigrantes en nuestras comunidades locales) o amigos de Facebook en otros países), podemos darnos cuenta de que muchos de ellos tienen muchas necesidades, y es posible que nosotros podamos prestarles ayuda. Quizá no tengamos vínculos en algún país o continente en particular, pero podemos sentir carga por personas de algún lugar mientras vemos las noticias, o leemos que enfrentan pobreza, persecución o desastres naturales. No siempre es fácil determinar las mejores maneras de ayudar, y es difícil saber en qué organizaciones no lucrativas poner nuestra confianza.

Las familias e iglesias locales con frecuencia deciden colaborar con organización patrocinadoras de niños y otras instituciones de beneficencia que son bien conocidas por los comerciales de TV y festivales de música (pero también tienen costos demasiado altos, cuotas de patrocinio más altas, y salarios de seis dígitos para sus líderes). Por ejemplo, los patrocinios de niños van desde los $38 y $40 al mes con algunas famosas organizaciones, pero sólo $30 al mes a través de los Ministerios Internacionales de Cuidado Infantil, que mantiene cuotas bajas por su trabajo a través de Ministerios Metodistas Libres que ayudan a 30,000 niños en más de 30 países. A medida que lees esta edición de Luz y Vida, ICCM ofrece varias oportunidades de ayudar, y se necesitan donaciones para mantener a los niños alimentados, vestidos e instruidos.

Posiblemente te sientes preocupado que al dar de tu dinero vas a perpetuar la dependencia. De hecho, ayudarás a muchas personas a encontrar un empleo atractivo si donas o haces compras a través de las Redes Livelihood de SEED (Empoderamiento Sustentable por medio del Desarrollo Económico). Sigue leyendo para saber cómo puedes ayudar a SEED a trabajar con grupos que crean aventuras de negocios de largo plazo.

Es probable que no veas que ICCM o SEED patrocinen el próximo concierto de tu grupo musical favorito en algún estadio, o en un programa de TV cuando te veas en problemas para conciliar el sueño, pero sí vas a encontrarlos sirviendo al Señor mientras ayudan a personas a tener techo, ropa, comida y agua limpia (Mateo 25). Sus jefes no tienen salarios de seis dígitos, pero sí conectan comunidades y cambian vidas.

Jeff Finley a servido como jefe de redacción de Luz y Vida desde 2011.  Anteriormente trabajó como reportero y redactor de Sun-Times Media. Es voluntario en varios ministerios de la Iglesia Metodista Libre John Wesley en Indianapolis

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