Cuando la Justicia se une con la Rectitud

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Tú sabes quienes son. Son las personas que siempre llegan tarde a todo. Son las personas que mastican goma de mascar en la oficina. Son las personas que repasan todos los tonos de llamada de sus teléfonos en un avión abarrotado. Son las personas que no sueltan el auto hasta que se agota la gasolina. Las personas que votaron por “él”. Son las personas que te molestan. Cambiar la manera en la que otras personas se conducen puede ser algo inmensamente deseable, pero notoriamente difícil. Yo, como muchos otros, deseo que la justicia prevalezca en nuestra sociedad y culturas circundantes, pero, pregunto: “¿Qué si lo que yo veo como justo realmente no lo es?”

La narrativa de la Biblia es el peregrinar de la humanidad [La creación] y su creador [el Humanizador]. El Creador creó a la humanidad en la Imago Dei, la imagen de Dios para que fuera como el Creador.

Me impresiona la historia (Mateo 19:16-30; Marcos 10:17-31; Lucas 18:18-30) de un día cuando el Hijo de Dios, Jesús iba pasando. Un hombre vino ante Él, cayó de rodillas, y dijo: “¿Qué debo hacer para heredar la vida eterna?” Jesús le responde con algo sencillo: “Tú ya sabes qué hacer—seguir los mandamientos de Dios. Jesús se encuentra con la respuesta del hombre: “Lo he hecho, y lo hago”. Jesús continuó explicando que para estar con Dios en la eternidad, debes ser primero como Dios en el presente. Las palabras usadas fueron diferentes inherentemente, pero el significado es el mismo.

Ser “como Dios” significa cuidar de la creación. “Ser como Dios” significa tomar una posición correcta sobre lo que no es bueno. “Ser como Dios” significa ser como Jesús, el Hijo de Dios, que va conforme a la voluntad del Padre. El hombre se alejó, triste. Lo que él no estaba dispuesto a hacer fue permitir lo que es “justo” para perder lo que es “correcto”. Tenemos muy poco contexto para esta situación, pero si puedo especular deductivamente, él era rico y sentía que era necesario preservar sus ganancias conseguidas con duro trabajo.

La cuarta bienaventuranza de Jesús, según se registra en Mateo 5 dice: “Bienaventurados (dichosos) son los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados”. Según el “Nuevo Diccionario de Teología”, el significado básico de “justicia” y sus derivados contextuales se desprenden del hebreo “sedeq”, que usualmente se traducía como “dikaiosynē”. Este término describe, no tanto la idea abstracta de justicia o virtud, sino una buena relación y una consecuente conducta correcta dentro de una comunidad. En el idioma inglés esta lógica lingüística se traduce con dos diferentes raíces: “right” (correcto), “righteous” (justo), y “righteousness” (justicia), y “just” (justo), “justice” (justicia), “justify” (justificar) y “justification” (justificación). En el hebreo y griego, todas estas semánticas van juntas lingüística y teológicamente. Jesús estaba proclamando que aquellos que tratan de dejar de hacer lo que es “incorrecto” para hacer lo que es “correcto” delante de Dios serán saciados, o satisfechos, y además compara el punto de satisfacción que recibimos de que nuestra hambre humana es satisfecha.

Esta mañana yo estaba esperando lugar en un consultorio médico, anticipando pacientemente la remoción de frenos en la boca de mi hija. El proceso de “corregir algo que está mal” ha tomado más de ocho meses de doloroso, pero diligente refinamiento. Por meses hemos expandido su mandíbula, haciendo lugar para que un nuevo diente se abra paso. Por meses hemos limpiado cuidadosamente cada pieza del freno, hemos cuidado que no consumiera dulces duros o alimentos que pudieran afectar su proceso de reparación. Ella estaba bien dispuesta a remover el horrendo metal que molestaba su boca y causaba lesiones. Finalmente llegó el día, y cuando ya se había realizado el procedimiento, noté que podía sentirse de mil maneras, menos emocionada. Yo le pregunté: “¿Qué te pasa? No pareces muy contenta”. Ariana respondió: “Papá, no me gusta cómo se siente, quiero que me los pongan de nuevo. Siento la boca muy chistosa (incorrecta). La siento vacía”. De un modo peculiar, el proceso de restablecer una buena relación (justicia) a lo que no estaba bien (injusto), algunas veces deja una grieta que se debe cerrar. El texto bíblico promete, y vamos a quedar completamente bien (eous).

Continuamos con nuestro enfoque en la serie de las Bienaventuranzas (#LLMBeatitudes) con “Justicia” (#LLMRightousness). Nos complace formar parte de una denominación que se fundó sobre la base de mantener la justicia en una cultura y sociedad en la que se practicaban muchas injusticias. Yo te desafío a que leas las páginas siguientes con una mente y corazón abiertos. Es posible que te convenzas de abandonar tus propias riquezas para poder entrar en el reino de Dios.

Este número de Revista Luz y Vida se enfocará en algunos eventos que ocurren todos los días en los que se ejerce la justicia de Dios por practicantes y líderes en nuestra cultura. Si notas que la revista se siente un poco diferente, ¡Tienes razón! Hemos mejorado la presentación de la publicación y comenzamos el proceso de expandirnos a los principales distribuidores del mercado. Este cambio nos permitirá un mejor acceso a las suscripciones en hogares y grupos corporativos. El inicio de nuestra publicación ocurrió en 1860, cuando el fundador principal, B. T. Roberts, publicó con una meta: “La firme defensa de la justicia, la paz y el gozo en el Espíritu Santo”. El Metodista Libre (Más tarde conocido como Luz y Vida) vio la luz en 1868. La misión, desarrollar cristianos fervientes, sigue siendo la misma el día de hoy.

Jay Córdova es un presbítero ordenado que funge como editor de Luz y Vida, y director de comunicaciones de la Iglesia Metodista Libre—USA. Anteriormente trabajó como emprendedor de empresas y supervisó pequeños negocios.

 

 

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