Persecución: Un Asunto Complejo

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Este es la última edición de la serie sobre las Bienaventuranzas de la Revista Luz y Vida, y quizá sea también el asunto más complicado en la serie. En cada edición mensual, varios escritores han compartido sus perspectivas acerca de una bienaventuranza de Mateo 5. Me llené de incertidumbre y de un poco de terror al comenzar a planear inicialmente la edición de este mes, la cual se enfoca en “Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque el reino de los cielos les pertenece” (Mateo 5:10).

Una de las razones de mi preocupación fue que algunos cristianos ─ particularmente en los Estados Unidos ─ parecen sufrir del complejo de persecución, el cual es definido por el diccionario Merriam-Webster como “el sentimiento de ser perseguido especialmente sin bases reales”. No digo que algunos cristianos de Estados Unidos no sean perseguidos por vivir sus creencias, pero la amenaza de persecución en los Estados Unidos es mínima en comparación de lo que los creyentes de Jesucristo experimentan en otras naciones. Revisé la lista de Open Doors World Watch 2018, la cual señala “los 50 países donde es más peligroso seguir a Jesús,” y los Estados Unidos no se encuentran en la lista (fmchr.ch/opendwwl).

Por otro lado, no deseo que Luz y Vida minimice la amenaza de persecución. Esta revista no sólo se lee en los Estados Unidos. Adicionalmente a algunos suscriptores de la revista impresa, en otros países, Luz y Vida alcanza crecientemente una audiencia internacional que visita lightandlifemagazine.com, seguidos por los subscriptores a nuestras redes sociales. Algunos de estos lectores residen en países que están en la lista de Open Doors. Mis colegas y yo tratamos de ser sensibles a lo que la realidad que reportan los cristianos en estos países pudiera exponerlos. Este verano, el Centro de Investigaciones Pew publicó un reporte sobre el “aumento global de las restricciones gubernamentales a la religión” (fmchr.ch/pewrelig).

La persecución no tiene que venir del gobierno. Acciones justas pueden llevar a la persecución en una amplia variedad de circunstancias. Por ejemplo, ¿qué si estás siendo presionado por tu jefe u otro compañero de trabajo para proporcionar documentación falsa o a engañar a un cliente? Tu colega podría incluso identificarse como cristiano, pero si te rehúsas a ser cómplice, podrías ser obstaculizado en una promoción, degradado o quizá incluso despedido.

Ha habido ocasiones en las que cristianos persiguen a otros cristianos a causa de diferencias teológicas relativamente nimias; la historia nos provee de muchos tristes ejemplos de esto. Otro tipo de persecución podría venir específicamente porque una persona se identifica como seguidor de Jesús, quien agregó, “Dichosos serán ustedes cuando por mi causa la gente los insulte, los persiga y levante contra ustedes toda clase de calumnias.” (Mateo 5:11).

Esto no significa que podríamos tratar de provocar a las personas a insultarnos o tratarnos de mal modo. En las palabras del filósofo y teólogo Jean Vanier, “Cuando somos rebeldes de corazón y nos gusta enfrentar a la gente, podríamos crear una lucha para estar en el centro de atención. Podríamos hacer algunas de estas cosas inconscientemente, experimentar rechazo y entonces pensar que estamos siendo perseguidos como lo fue Jesús” (fmchr.ch/jeanv).

Mi aprehensión acerca de la edición de este mes desapareció después de que recibí los artículos del Obispo David Kendall, quien nos ayuda a entender cómo la persecución puede ser una bendición; Soo Ji Alvarez, quien revela cómo ser un cristiano vibrante en lugar de uno que se sienta seguro, y que es demasiado opaco como para atraer la persecución; Ephram Wilkoff, quien explica la forma correcta para “perseguir la persecución”; y Erik Anderson, quien conecta al súper héroe Pantera Negra a esta bienaventuranza. En la Sección Mundo, encontraremos un extracto del libro “Go Global, (Ser Global)” en el cual Linda Adams, Directora de Ministerio de Cuidados Infantiles, discute como Dios favorece a “los robles de la justicia.”

Como el equipo Luz y Vida lo planeó para esta edición, decidimos incluir un enfoque sobre “restitución de relaciones” porque, sin comprometer nuestro sentido de justicia, los cristianos deberíamos tratar de reconciliarnos con las personas que tienen problemas con nosotros. Si somos capaces de reconciliarnos, podemos prevenir posteriores insultos y falsas acusaciones. Después de todo, la bienaventuranza que antecede es: “Bienaventurados los pacificadores” (Mateo 5:9, RVR1960). En nuestra sección Acción, Marta Picinich usa las Escrituras y su pericia en psicología organizacional industrial para proveer un excelente consejo de ir en pos de la reconciliación.

Compartí varios de los artículos con el artista Trent Thompson, quien encontró inspiración en ellos y creó la ilustración central de esta edición. El material gráfico de Thompson hace eco del desafío de Álvarez “realmente conducir o caminar por las calles donde pululan las prostitutas y los proxenetas y hablar con ellos.” Su ilustración hace referencia a las amenazas que enfrentaron los cristianos primitivos, y nos desafía a dejar nuestras zonas de confort y mostrar el amor de Dios a las personas en circunstancias difíciles.

Cuando vivimos rectamente a pesar de los riesgos, podemos ser “perseguidos, pero no abandonados; derribados, pero no destruidos” (2 Corintios 4:9).

Jeff Finley es editor ejecutivo de Luz y Vida, a la cual se unió en 2011 después de trabajar como reportero y editor de Sun-Times Media.

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