Cómo Leer la Biblia

Screen Shot 2018-12-18 at 11.24.34 AM

Muchas veces nosotros llamamos a la Biblia la Palabra de Dios. De hecho, algunas veces usamos de modo indistinto la “Palabra de Dios” y “La Biblia”. Pero ¿Qué queremos decir cuando nos referimos a la Biblia la “Palabra de Dios”? Obviamente, lo que queremos decir es que Dios nos habla a nosotros, y de alguna manera la Biblia refleja lo que Dios “dijo” y “dice”. Pero, ¿cómo es que eso sucede?

A través de la Biblia, cuando Dios habla, siempre algo sucede. Vienen consecuencias, mismas que el pueblo escucha y ve. Luego, lo que el pueblo escucha y ve, es de lo que habla. Finalmente, después de hablar sobre ello y ponderar su significado, lo escribe y lo pasa a otras personas.

Las personas que oyeron, que vieron, hablaron y escribieron lo hicieron porque lo que Dios decía era importante. No cabe duda que lo que Dios “dijo” le dio forma a su entendimiento, relaciones y la vida de las personas que “escucharon” y “vieron” esta palabra. Ellos se convirtieron en cierta clase de personas que vivieron como vivieron porque este mundo los había creado, nutrido y sustentado. Tú puedes representar cómo esto funcionó de la forma que sigue: Dios habla algo sucede escuchar y ver hablar escribir vivir de acuerdo a la palabra.

Dios “dice” funciona de esta manera. Decir que la Biblia es la Palabra de Dios es afirmar que somos pueblo cuyas identidades y estilos de vida están entre las cosas que Dios ha creado y formado a través de las páginas de la Biblia. Pero esto solo hace surgir la pregunta: ¿Cómo? Aquí hay cinco principios importantes para entender, y vivir de acuerdo a lo que encontramos en la Biblia:

Primero: entendamos lo que estamos leyendo.

Si tú recorres la Biblia, te darás cuenta que contiene diferentes clases de material dentro de sus páginas. Por ejemplo, dentro de 66 “libros” separados, existen leyes y reglas, promesas y maldiciones, poemas y canciones, así como diferentes clases de historias. Hay secciones de enseñanza, árboles genealógicos, y largas historias de individuos pero también de tribus y naciones. Algunos materiales son emocionantes y terminantes, otros son monótonos y tediosos, otros más son extraños e incomprensibles. Esta variedad puede hacer que sea difícil la lectura, más difícil de entender, e imposible de aplicar. Al menos, eso es lo que les parece a muchas personas.

De modo que un buen lugar para estar seguros sobre qué es exactamente lo que estamos leyendo. Porque eso determinará la manera de leer y entender la Biblia. Leemos un diccionario de una manera, los manuales del fabricante de otra manera, un periódico de otra manera. Leemos una lista de lavandería de una manera y un poema de otra. Tú no vas a leer o entender un diccionario de la misma manera como lo haces con un poema. Una historia la vas a leer de manera diferente que cualquiera de estas clases de materiales.

Aquí tenemos un principio fundacional: La Biblia es esencialmente una historia. Comienza con el libro de Génesis y termina con el libro de Apocalipsis. No hay una página con el título, o una introducción que te diga esto es lo que vas a leer. Más bien, tenemos qué descubrirlo leyendo suficiente de diferentes partes de la Biblia para “ver” las conexiones entre ellas. Luego, el hecho de que es esencialmente una historia nos ayuda hacer las siguientes conexiones que nunca descubrirías si no hubieras comprendido que hay una historia que coordina todo lo demás.

Decir que es una historia nos da inmediatamente una percepción sobre cómo leerla. Tiene sentido leer una historia de principio a fin, en lugar de hacerlo de la mitad hacia el principio o al final. Por supuesto, cuando se trata de una historia larga, como es el caso de la Biblia, necesitamos entender cómo avanza la historia en general como una manera de orientarnos cuando leemos las varias partes de la historia.

La historia de la Biblia es relativamente fácil de seguir. Comienza con una buena creación, luego sigue con una serie de decisiones humanas, y consecuencias aún peores para toda la creación. O termina la historia de una forma catastrófica, o de alguna manera continúa y se corrige. Algunas veces no se ve claro cómo es o será, posiblemente en ocasiones hasta nos desvíe, pero eventualmente hay una forma de que avance. Ese hecho nos lleva al siguiente principio.

Segundo: entendamos las partes en relación con el todo.

Si la Biblia es esencialmente una historia, debemos leer y entender las varias partes de la historia en relación con el todo. Todas las historias tienen una secuencia y todas sus partes están coordinadas de ciertas maneras y otras no. Lo que encontramos en una parte no juega el mismo rol ni tiene la misma significancia en otras partes. Cuando leemos lo que sucede más tarde en la historia, vemos otros eventos más tempranos, o rasgos en una luz diferente. Algunas veces entendemos lo que no entendimos antes o entendemos más de lo que entendimos antes. Y algunas veces podemos ver que lo que pensamos sobre alguna de las partes de la historia era incorrecto o incompleto. Eso se debe a que es una historia.

La mayoría de las personas sabe que la Biblia tiene dos grandes partes—primero el Antiguo Testamento y luego el Nuevo Testamento. Pero con frecuencia no aprecia lo importante que es leer cada testamento, y las partes de cada uno, en relación con la otra. Las dos grandes partes no son “iguales”, sino diferentes, y la diferencia entre ellas es muy importante.

¿De modo que cuál es la relación entre el Antiguo y el Nuevo Testamento? Bibliotecas completas pueden estar llenas con libros escritos para responder esa pregunta. Una cosa es segura, sin embargo. En una historia una parte se relaciona con otra, y sin ver cómo podemos no entender lo que está pasando. Esto sugiere el siguiente principio.

Tercero: entendamos cómo se mueve la historia

Una manera de acceder a la relación entre los dos testamentos de la Biblia es reconocer que la Biblia tiene movimiento mientras se va desarrollando la historia. Aquí tenemos tres maneras importantes en que la historia de la Biblia se mueve.

Primero: La historia se mueve del problema a la solución. . En el principio se presenta un problema. Los seres humanos —hombre y mujer— decidieron ya no confiar en el Señor Dios, y hacen lo único que Dios les había dicho que no hicieran. Su decisión atrajo consecuencias desastrosas para los humanos y para toda la creación. De hecho, el resto de la historia se mueve hacia un resultado devastador de aquellas consecuencias, una asombrosa serie de respuestas del Señor Dios, y una sorprendente manera de redimir la catástrofe y “resolver” el problema (ver Romanos 5:20) para un sumario en una sola oración).

Segundo: Dentro del más amplio barrido del problema a la solución, la historia también se mueve de la promesa al cumplimiento. Casi de inmediato, cuando los humanos han roto la confianza y han desobedecido, hay una promesa que el pueblo de Dios ha entendido de manera consistente como la primera indicación de las venideras buenas nuevas (véase Génesis 3:15). Sin duda, Dios hace múltiples promesas a Su pueblo. Al desarrollarse la historia, nos demuestra que aquellas promesas se cumplen, finalmente en Jesús

Tercero: Dentro de la Biblia, la historia se mueve del conflicto a la resolución. Este movimiento es como aquel del problema a la solución, sólo que el enfoque sigue estando en la lucha entre Dios y todos los que se le oponen, y todos los que Dios ama. Desde el principio, la historia asume una historia antigua que de hecho nunca ha sido contada, pero se ha reflejado constantemente. Es la serpiente, y luego las consecuencias de la desobediencia humana se desencadenan sobre el mundo. A veces esas consecuencias parecen “naturales”, pero en otros tiempos parecen animadas por poderes más oscuros que dominan e influyen las esferas y sistemas tanto espirituales como terrenales. Mientras la historia sigue, eventualmente desemboca en una confrontación final entre Dios y los poderes desafiantes. En una manera realmente épica, toda la historia revela la manera en que Dios derrota esos poderes, aunque de una manera que nadie se esperaba, y muchos han sufrido para creer.

Cuarto: Entendamos los caracteres principales de la historia y el rol que ellos juegan en la historia.

Esto puede parecer imposible de primera intención. Pero leyendo esta corta lista de algunos caracteres principales y notar lo que nos viene a la mente, especialmente a la luz de las maneras en que se mueve la historia.

• Adán/Eva

• Abraham/Isaac/Jacob

• Moisés

• Saúl/David/Salomón

• Profetas y Sacerdotes

• Exiliados en Babilonia

 

•Mesías

•Discípulos y seguidores de Jesús

• Mesías

• Discípulos y seguidores de Jesús

Para la mayoría de los lectores de la Biblia y su historia, simplemente poner en la lista esos nombres nos trae a la mente una cascada de episodios uno tras otro, y probables conexiones y relaciones entre los caracteres y los episodios en los que ellos juegan una parte. Uno no necesita pensar en eso, Solo mencionar los nombres y la conexión ocurre, los movimientos se avivan, y varias historias así como La Historia aparecen a la vista.

Quinto: Entender la historia nos lleva a la persona de Jesús quien la lleva a su cumplimiento y su meta.

Cuando sugiero que la historia nos lleva a Jesús que lleva la historia a su cumplimiento y a su meta, estoy diciendo más de lo que nos podemos imaginar. Comencemos a desenvolver el rol que estoy adscribiendo a Jesús en la historia que nos cuenta la Biblia.

En Salmos 113 los adoradores de Israel son llamados a celebrar la grandeza del Señor porque, aunque grandemente exaltado, el Señor baja hasta el nivel del pobre y del necesitado, y los levanta a habitar con los príncipes del pueblo (véase Salmos 113). Mi punto no es hasta qué punto el Salmo 113 “predice” la venida del Mesías. Más bien, en alabanza, el salmista anticipa la persona de Jesús.. Sus enseñanzas acerca del reino de Dios, y el ministerio que Él tenía entre el pueblo. El salmista especialmente anticipa el ministerio de Jesús a los pobres y los necesitados, Su literal humillación para ver los niños y los desposeídos, y su acción de levantar al pueblo a la vitalidad y la integridad, pero el salmo no solamente anticipa a Jesús. . .

El Salmo 113 celebra a un Dios que hace algo más que simplemente llamar a los pobres y los necesitados a que se levanten —un Dios que hace más que enviar a varios mensajeros a enseñar al pueblo Sus caminos. Finalmente, este Señor Dios se introduce en la historia y visita al pueblo más necesitado. Luego, desde adentro, desde el nivel humano, el Señor se conecta, levanta, libera y rescata al necesitado. El Señor Dios los trata como realeza y les imparte su gozo.

Ahora pongamos esta lectura del Salmo 113 al lado de la descripción del Apóstol Pablo de “la mente (o camino) de Cristo”. Como en el salmo, Jesús descartó Sus privilegios, se humilló a Sí mismo hasta el nivel humano, bajó a los niveles más profundos, y sufrió la muerte más vergonzosa. Luego, Dios levanta a Jesús de los muertos como una señal de la nueva vida con la que empodera a los seguidores de Jesús para vida (Filipenses 2:5.11). Estas conexiones entre el Salmo 113 y Filipenses 2:5-11 ilustran bien cómo la historia bíblica nos lleva a Jesús, se cumple en Jesús, y ofrece a los adoradores lo que el salmista celebra. Pero otra vez, aún hay más.

Decir que la historia nos lleva hacia Jesús y encuentra su meta en el cumplimiento en Jesús también revela cómo Dios trae el cambio a la historia. Concretamente, Dios deja Su trono, se vacía a Sí mismo, se hace humano, vive como esclavo, y obedece hasta la muerte. O sea, Dios acepta la historia y a su pueblo como son, y luego los lleva a donde Él quiere que estén.

Observando la manera en que Dios obra por medio de Jesús negándose a Sí mismo nos ayuda a entender y valorar muchos rasgos de la historia extendida que nos están molestando. La mayor parte de la historia humana ha sido increíblemente violenta, dominada por los hombres, abusivos con las mujeres, indiferentes a los niños, impulsivos, vengativos, atenidos a su fuerza, orgullosos y arrogantes, y profundamente idólatras. Pero Dios no entró en la historia para poner un ultimátum, o para borrar del planeta y de la historia a todos los humanos cuando se portaran mal (aunque nos hubiera gustado que así lo hiciera).

Por el contrario, en Jesús Dios entra en la historia para revelarnos el camino, la verdad y la vida a los que nos invita a ingresar. Cuando lo hace, los poderes que trabajan en el mundo se le oponen, y eventualmente lo asesinan. Pero la muerte sacrificial de Jesús luego se convierte en la manera en que Dios derrota al mal, desarma a la muerte, y empodera a Sus seguidores para vivir como Jesús vivió.

Lo que sugiere una observación final acerca del principio de entender la Biblia. Si el personaje central de la historia es Jesús, luego el personaje, las maneras y métodos de Jesús son críticas de notar. La clase de persona que Jesús fue, la clase de cosas que Jesús hizo, y la manera en que las hizo nos muestran lo que significa y nos parece que Dios esté presente y obrando en nuestro mundo de hoy.

Decir que la Biblia es la Palabra de Dios es afirmar que somos un pueblo conformado por lo que Dios dice en Su Palabra. Al leer la historia bíblica, somos guiados a la persona y el camino de Jesús, el personaje central de la historia. Debido a que la Biblia es la Palabra de Dios, entonces, esperamos ser conformados a un pueblo que es como Jesús, que vive como Jesús, y que participa en la historia de Jesús que se desarrolla en el mundo de hoy.

El Obispo David Kendall es un presbítero ordenado en la Conferencia Great Plains, habiendo sido elegido al oficio de obispo Metodista Libre en 2005. Él es autor de “God´s Call to Be Like Jesus” (El Llamado de Dios a Ser como Jesús, fmchr.ch/godscalldk), y co-autor de “The Female Pastor: Is There Room for She in Shepherd?” (La Pastora: ¿Hay lugar para Ella en el Pastorado?, fmchr.ch/fpsisdk).

 

 

 

 

 

More from Obispo David Kendall

Libertad de Pecado

El pecado siempre es dañino. Es un contaminante por naturaleza y sus...
Read More

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *