Pactos y Comunidad

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La mayoría de las personas en nuestra iglesia no saben mucho acerca de los pactos. Como pastor titular, yo pienso que finalmente eso es falta mía. Ellos aprecian la ceremonia de algunos de ellos (¿A quién no le gusta una bonita boda?). Pero para la mayoría, cuando se les comienza a explicar los pactos y la Ley, tuercen la vista, y comienzan a preguntarse qué estará apareciendo en Instagram.

¿Por qué? Porque las personas no entienden cuál es el propósito de ellos. Escribir este artículo reavivó en mí un deseo de ayudar a nuestra gente a ver la gran importancia y beneficio de los pactos de la era moderna—no como una obligación sofocante sino como una oportunidad relacional.

Mentes más privilegiadas que la mía han explicado el matiz de los pactos bíblicos y la Ley de Dios. La verdad sea dicha, no soy un teólogo. Es cierto que he estudiado teología, la entiendo. Pero no soy un experto (Nada más te encargo que los obispos no se den cuenta, no quiero perder mi empleo). Es verdad que soy más que un activador que un académico, de modo que me quedo con que soy bueno en: relaciones.

Como lo establece perfectamente el Proyecto Bíblico (thebibleproject.com). Dios creó este mundo—y la humanidad—para que se relacionaran. Él se motiva por el amor. Ese mismo amor y deseo de relación necesitaba un medio para que personas normales como tú y como yo se relacionaran con un Dios Todopoderoso. Así, los pactos y la Ley eran medios por los cuales nosotros podíamos relacionarnos con Dios.

Pero luego vino Jesús.

Jesús mismo dijo que Él no vino para abolir la ley sino para cumplirla. Eso tiene sentido, si tú piensas sobre la Ley y los pactos como medios de relación. Jesús fue el medio final para relacionarse con el Padre. De hecho, Él es el único medio de relacionarse con el Padre. En ese sentido, Él cumplió lo que la Ley estaba tratando de hacer: proveer un medio por el que la humanidad caída pudiera obtener la medida plena de la estatura de Jesús. Ahora vemos que el pacto vivió en la comunidad. Su iglesia (Efesius 4).

¿Siguen Siendo Importantes?

El propósito de la vida es la relación. Siguiendo esa lógica, la relación requiere vida. Y la vida, plenitud de vida, significa que tenemos que confrontar la realidad de dónde y cómo vivimos. Constantemente somos bombardeados por tentaciones, distracciones, derrotas, dolor, y una miríada de otros ardides del enemigo para impedirnos la vida y la relación. Jesús desea que tengamos vida. Juan 1:4 nos dice que Jesús era la “vida”. En Juan 10:10 Jesús nos dice que Él vino para que tengamos vida.

Los pactos siguen siendo importantes porque son un medio por el cual podemos vivir una vida que cultive la relación en medio de un mundo que va rumbo a la muerte.

El propósito de los pactos de la era moderna (post-Resurrección) no es el de sostener una ley que ya no está vinculada a la vida, sino para tener vida juntos.

Que Tengan vida… Juntos

¡Muy bien! Seré honesto, ese título de hecho es la frase para llamar la atención a nuestra iglesia en 2019. Pero yo realmente pensé que sería apropiada para este artículo.

Jesús estableció la iglesia. Parte de la función de la iglesia es la relación por medio de pactos. Nosotros formamos un pacto dentro del cuerpo de Cristo para vivir la vida juntos: orar, dar, tomar la comunión, bautizar, oficiar en bodas, edificarnos unos a otros para el amor y las buenas obras, para dedicarnos a la lectura pública de la Escritura, y así sucesivamente. ¿Por qué? Por la vida … juntos, lo que facilita la relación.

Círculo Completo

Si queremos que nuestro pueblo se interese por los pactos, necesitamos recordarles que los pactos son mucho más que tradición. De la misma manera que yo necesito un plan y programa para mi trabajo de ser efectivo, necesito pactos para mantenerme con los pies en la tierra, responsable a la vida que tengo en Cristo y la plenitud de la relación que tengo con Dios y Su pueblo, la iglesia.

Honrar los pactos es honrar a Dios porque en serio, se necesita Su alto valor para la relación. Cuando tú te dedicas a tu esposa, honras a Dios. Cuando te dedicas a tu iglesia por medio de la membresía en el cuerpo de Cristo, se honra a Dios. Cuando te decides a ser bautizado y participar de la Comunión, honras a Dios. Los pactos pueden no parecer lo que parecían en el Antiguo Testamento, pero sirven para un propósito similar: una vida dedicada a Dios que cultiva la relación.

Cuando hacemos la conexión entre pactos y comunidad, entre la Ley y la vida, y entre el ritual y la relación nos sirve para apreciar el patrón que Dios ha establecido para Su pueblo. Ya no vivimos en la obligación de practicar, sino en la oportunidad para participar.

Me gustan los pactos porque me gusta participar en esta vida, en la relación, con nuestro maravilloso Dios y Su pueblo—la iglesia. ¡Espero que a ti también!

Ben Forsberg es el pastor principal de la Iglesia Citizens, en Phoenix, Arizona, y el fundador de WellTold.co. Anteriormente sirvió como el estratega de contenido para Luz y Vida y como el ejecutivo en jefe de SoChurch.

 

 

 

 

 

 

 

 

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