Preparado para/Con el Deseo de/Puedo/Tengo qué/No Quiero/Quiero

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La Biblia contiene una cantidad de pactos y mandamientos. Estamos más familiarizados con los Diez Mandamientos (Éxodo 20:3-17). Los conoces quieras o no; mentir, matar, adulterio y hurto son pecaminosos y muy dañinos. Incluso los malandrines lo saben, aunque los justifiquen. De eso a que observen esos mandamientos es otra cosa.

Podemos estar menos familiarizados con los pactos que Dios les dio a los varios pueblos. Eran promesas de Su bendición o presencia que impactaba a las personas involucradas en el pacto, y a nosotros también. Un pacto es esencialmente una promesa iniciada por Dios, comprende nuestra participación obediente para implementarlo por completo. Dios entró en los pactos con personas como Noé, Abraham, Moisés y David. Al leer sus nombres, rápidamente nos damos cuenta que a nosotros nos tenía en mente, igual que a ellos. Nosotros nos beneficiamos de esos pactos directa o indirectamente.

Dios inició todos los pactos y mandamientos. Nosotros no iniciamos ni uno solo de ellos. Hay buenas razones.

Primera: Dios puede dejar de cumplir cualquier promesa que hace, y no existe defensa contra esa facultad.  Nosotros tenemos dificultades para cumplir algunos compromisos, muchos de los cuales se desvanecen con el tiempo.

Segunda: Dios tiene todo el cuadro en mente. Nosotros tenemos  en mente un cuadro pequeño y culturalmente calculado

Tercera: Dios puede hacer las cosas cuando parecen no estar funcionando, y nadie más podría concebir ninguna solución posible. Tenemos tiempos difíciles tratando de que las cosas funcionen o buscando soluciones si no existe más que un ataque de hipo u otro impedimento.

Cuarta: Dios sabe lo que es verdadero, mejor, justo y sobre todo, bueno. Nosotros hemos intentado ver lo verdadero, lo mejor y lo justo por nuestras inclinaciones pecaminosas. En pocas palabras, Dios tiene el poder, la sabiduría una inversión bien larga de eternidad, y perfección para ayudarnos a seguir obedientemente Sus mandamientos.

Te permitiré investigar por tu cuenta los pactos y mandamientos. Puedes hacerlo por Google si no te son familiares. Infortunadamente, Google no te puede ayudar a vivir de acuerdo a ellos. Así, me gustaría darte algunas palancas para entender mejor lo que hay del lado de Dios y del lado nuestro de las cosas al nosotros considerar cómo vivir de acuerdo a estos pactos y mandamientos.

Dios está preparado para hacer lo que haga falta para hacer las cosas inmediatamente después de que las hemos hecho tan mal. Él utilizó una frágil persona como Noé, a un infortunado fugitivo como Moisés, y un humilde pastorcillo como David. Sus pactos siempre demuestran que Él está preparado para encontrar solución aunque no parezca haber ninguna, y usar personas vulnerables para ponerlas en práctica.

Dios desea tomar medidas extremas para que sus promesas se cumplan. Él deseaba reparar las cosas por todos nosotros por medio del sacrificio de Su propio Hijo, Jesucristo. Su amor se revela por medio de los pactos y mandamientos. Por medio de Jesús, Dios hizo posibles todas las cosas para una raza humana que no lo merecía. Él desea hacer lo que sea para llevarnos a donde necesitamos estar y vivir como debíamos vivir.

Dios puede hacer el bien con sus promesas y empoderarnos para que hagamos el bien de nuestra parte. Él puede darnos lo que necesitamos para vivir de una manera que de no ser así sería imposible. Esto es especialmente cierto de los mandamientos. Pueden parecer difíciles y difíciles de obedecer. Pero Dios puede hacerlos deseables y ontenibles por medio de Cristo Jesús (Romanos 8:6-14).

Dios está preparado, deseoso y capaz de hacer mucho con nada. Somos la carta salvaje. Dios es predeciblemente santo y capaz. No hay argumento ahí. De modo que Él es digno de nuestra alabanza. Las personas son los signos de interrogación. Nosotros respondemos en una de tres maneras a los pactos y mandamientos de Dios.

La primera respuesta que yo tengo es que yo tengo qué hacer estas cosas. Debemos saber por nuestros historias personales que hacer las cosas porque las tenemos qué hacer (estamos obligados) es difícil y viene de un corazón no dispuesto. Todos los niños han resistido a los padres en algún punto porque les dijeron lo que debían hacer. No importa si es bueno para nosotros o no. La respuesta es: “¿Tengo qué?” Viene de un corazón que se resiste. Viene de un deseo de hacer lo que es fácil y que se puede disfrutar.

La segunda respuesta es: “No quiero”. Esta viene de un corazón rebelde. Esta persona sólo no tiene deseos de intentarlo. Están cavando como un niño que mantiene la boca cerrada cuando uno de los padres está tratando de lograr que coman brócoli. Si no quieren, van a encontrar la manera de evitar hacerlo.

La tercera respuesta siempre es la major: “Quiero” No depende de la habilidad de una persona. Dios salva, santifica y nos da el poder para hacerlo. La actitud es correcta y abierta para Dios. Cuando una persona quiere y busca la ayuda de Dios, entonces es posible por el Espíritu de Dios. Para ellos, el pacto y los mandamientos no son una carga (1 Juan 5:3) para los que viven en amor. Dios está preparado, lo deseoso y con el poder de ayudar a aquellos que están dispuestos.

El Obispo Matthew Thomas ha sido parte activa de la Iglesia Metodista Libre desde 1979. Sus roles de ministerio han incluido servir como pastor, plantador de iglesias, misionero y superintendente.

 

 

 

 

 

 

 

 

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